No puedo más. La noche ha sido larga. Juerga sin límite, momentos en los que se ensalza la amistad... ¡Qué pasada! Por muchas veces que te lo cuenten, sentir la brisa del mar a las cinco de la mañana y ver cómo amanece es algo que no se olvida. La tibieza del aire, la sensación de quitarse ese olor a cerrado que produce (no sé por qué) el estar con quince personas en un camarone de dos metros cuadrados... Arrivederci, Roma.Desesperados y estáticos momentos en los que fugaces y lúcidos fogonazos nos dejan absortos, rodeados de quietud, mirando intensamente mientras todo gira a nuestro alrededor y, a la vez, permanece inmutable. El instante en que todo muta y nos deja, en nuestro movimiento, senza parole.
miércoles, 21 de diciembre de 2016
Escena IV-toma 1
No puedo más. La noche ha sido larga. Juerga sin límite, momentos en los que se ensalza la amistad... ¡Qué pasada! Por muchas veces que te lo cuenten, sentir la brisa del mar a las cinco de la mañana y ver cómo amanece es algo que no se olvida. La tibieza del aire, la sensación de quitarse ese olor a cerrado que produce (no sé por qué) el estar con quince personas en un camarone de dos metros cuadrados... Arrivederci, Roma.viernes, 17 de junio de 2016
Escena II - toma 2
Uno de esos "gestos" que parece identificar ese carácter hedonista y eternamente veraniego de la Italia feliz, la de los viajes en Vespa y vacaciones en Roma: el sombrero Trilby.
Escena II - toma1
jueves, 16 de junio de 2016
Escena I - Toma 4
Me miran. O eso creo. No; es seguro: me miran. Tienen las gaviotas un aire hipnótico, un no sé qué entre paleto y contrabandista. No me puedo fiar de ninguna de ellas. Soy de esa generación que se crió entre Hitchcock y Chicho Ibáñez Serrador. Son malas. Por naturaleza. Pero llevo años esperándolas. Como hacía de pequeño, oculto a oscuras en el pasillo, mirando las series de mayores sin que mis padres se dieran cuenta. A estas alturas de mi vida seguro que las tengo a todas controladas, con el montón de fotos que las he hecho.
Escena I- Toma 3
Son los grandes olvidados de todos los reportajes de viajes. En este viaje a Roma he visto más veces este urinario de la AP-2 que el Coliseo. Y no me parece justo. Nadie posa frente a él. Ni le dedica un selfie al sol. Siempre prisionero en la sombra de una road-movie aragonesa ¿cuánta gente no habrá conocido? ¿quién fue antes, la taza o el mosquito?
Escena I-Toma 2
Lluvia y gominolas. La carretera se abre ante nosotros. Nuestros pulmones se llenan con el aroma de la libertad.
P.D.: Jim Carrey quemándose una ventosidad ha dinamitado toda la poesía del momento.
P.D.: Jim Carrey quemándose una ventosidad ha dinamitado toda la poesía del momento.
Me gusta ver la carretera delante de mi. Me relaja. El olor a heno mojado, el viento silbando en el retrovisor, el reflejo del sol en el asfalto... Me trae recuerdos. Como esos viajes a Lugo, a las seis de la mañana, mirando la carretera y esperando llegar a desayunar a Astorga: colacao y hojaldre de miel.
miércoles, 15 de junio de 2016
EL COMIENZO: ESCENA I. Toma 1
Y arrancamos ¡Andiamo! Escena 1, toma primera: escena de interior, noche. JuanRa escribiendo las dos primeras entradas del blog en el iMac a unas horas que me niego a comentar. Pero había que arrancar. Lo necesitaba. Alea jacta est.
¿Por qué SENZA PAROLE?
Pues mira, por muchas razones. Primero, porque suena bien: senza parole (léase senzsa parole). Tenía que ser en italiano, ya que este blog se escribe en un viaje a Roma. Parole ("palabra-s") tiene sabor a terruño. Hace referencia al puro significado de las palabras, a su esencia. Al honor que expelen. A esa Italia de cine en blanco y negro, de cantantes melódicas como Mina. Huele a esa mezcla de gasolina con aceite que destilan las Vespas.
Viajar produce un extraño efecto en el ser humano. El traslado es una mutación, una huída del círculo de confort. Y son esos instantes -pequeñitos, como luciérnagas, como piezas de Lego- en los que nos vemos desde fuera, los que vamos a trasladar aquí. Breves lapsos de tiempo inesperados, repentinos, en que somos el verdadero centro del universo. En los que todo permanece en silencio, senza parole. Y de repente, así como el suspiro de un niño frente al escaparate de una juguetería, desaparecen... se desvanecen...
Soy consciente de que me vais a llamar pedante, pero hay un término en inglés que aporta una preciosa sonoridad a esta imagen de fugacidad: whisper (=susurro, murmullo) Si de verdad queréis ver dónde se ha pronunciado este término con mayor carga de emoción en la historia reciente del cine, acudid a la película Gladiator, en el momento en el que Marco Aurelio (el genial Richard Harris) habla con nostalgia a su hijo Cómodo sobre lo que una vez fue Roma: "There was once a dream that was Rome. You could only whisper it. Anything more than a whisper and it would vanish..."
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