No puedo más. La noche ha sido larga. Juerga sin límite, momentos en los que se ensalza la amistad... ¡Qué pasada! Por muchas veces que te lo cuenten, sentir la brisa del mar a las cinco de la mañana y ver cómo amanece es algo que no se olvida. La tibieza del aire, la sensación de quitarse ese olor a cerrado que produce (no sé por qué) el estar con quince personas en un camarone de dos metros cuadrados... Arrivederci, Roma.Desesperados y estáticos momentos en los que fugaces y lúcidos fogonazos nos dejan absortos, rodeados de quietud, mirando intensamente mientras todo gira a nuestro alrededor y, a la vez, permanece inmutable. El instante en que todo muta y nos deja, en nuestro movimiento, senza parole.
miércoles, 21 de diciembre de 2016
Escena IV-toma 1
No puedo más. La noche ha sido larga. Juerga sin límite, momentos en los que se ensalza la amistad... ¡Qué pasada! Por muchas veces que te lo cuenten, sentir la brisa del mar a las cinco de la mañana y ver cómo amanece es algo que no se olvida. La tibieza del aire, la sensación de quitarse ese olor a cerrado que produce (no sé por qué) el estar con quince personas en un camarone de dos metros cuadrados... Arrivederci, Roma.
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